TORMENTA BLANCA
-Atención vecinos de Ágata como les veníamos anunciando durante la última semana, se avecina esta noche a las 00:00 sobre nuestro pequeño y encantador pueblo una gran tormenta blanca de nieve. Les aconsejo que salgan con lo más básico del pueblo lo antes posible en dirección hacia el sur y aléjense de la montaña, repito, abandonen el pueblo lo antes posible en dirección hacia el sur y aléjense lo más rápido posible de la montaña-Dicho esto, sin previo aviso se silenció la comunicación donde el elegante presentador de Ecos de Sociedad daba las noticias de la tarde, pero ya poco importaba pues Ágata a esas alturas era un pueblo abandonado y hasta podría decirse que fantasma, pues desde que se comenzó ha hablar de la gran tormenta blanca, sus habitantes por miedo abandonaron el pueblo y todas sus casas permanecieron vacías, todas, excepto la vieja y tenebrosa mansión de la colina que parecía tener vida propia.
PRIMAVERA ÉPOCA ACTUAL
Habían pasado ya más de 40 años y el que en su día fuese el más bello, encantador y colorido pueblecito de montaña seguía abandonado a causa de las viejas leyendas urbanas de seres misteriosos que habían devorado al presentador de Ecos de Sociedad y a los últimos habitantes del pequeño pueblo.
Otros decían que el pueblo estaba maldito y que aquellos que se habían aventurado en su interior, jamás habían salido.
Todos al parecer estaban dispuestos a creer en sus leyendas, todos menos una mujer de negocios llamada Susana Gómez que cuando su prometido le habló que Ágata estaba en venta por los fantasmas que esta conllevaba, ella solo vio un floreciente negocio.
-Cariño quiero en 10 minutos, al teléfono al dueño de ese pueblo ya que lo pienso comprar para mi-Le pedía Susana a su prometido sentada en su silla tras la mesa de su despacho.
Cabe decir que Víctor llevaba 5 años de su vida, de hecho es así como se conocieron y como surgió el amor entre ambos, siendo el secretario de Susana y los 2 últimos años siendo su prometido.
-Sabes que siempre te he apoyado en todos tus negocios cuando lo he creído pertinente pues para eso me pagas, pero ¿Quién se va a mudar a un pueblo donde dicen que hay fantasmas y quien lo visita no sale con vida?-Opinaba Víctor.
-Cariño, hay personas que le atraen los fantasmas y todo lo paranormal y que inclusive pagarían una fortuna por tener la oportunidad de pasar una temporada en un sitio así conviviendo con seres del más allá.
No te lo quería decir para que no te escandalizaras, pero ayer domingo pasé el día allí y ni estoy poseída y como ves he vuelto de una pieza-.Le explicaba ella felizmente rememorando sus recientes recuerdos a él.
-Se que me voy a arrepentir de preguntar esto, pero ¿Cómo es el sitio?- Quiso saber su prometido con gran curiosidad a la par que resignado.
-Es un pequeño pueblo de casitas bajas y aunque el paso del tiempo ha hecho mella en las más desprotegidas, aún quedan algunas en las que a pesar de todo siguen guardando su bello colorido y el encanto de antaño. Ahora en primavera está toda la montaña tan florida que parece un vergel de flores y plantas recién salido de un cuento de hadas, incluso en lo alto de la colina esta está coronada por una mansión tenebrosa la cual nos podrá dar mucho juego a la hora de dar actuaciones para los visitantes y si eso les asusta sobremanera con echarla abajo y dejar solo lo que son las variopintas casitas del pueblo, se acabó el problema-.Le narraba ampliamente Susana.
-Te encantan este tipo de proyectos, ¿Verdad?-Le inquirió él con una sonrisa, tras lo cual agachó la cabeza y humildemente opinó- A veces pienso que te importan mucho más que yo-.
Ella, aprovechando que estaban solos en su despacho le dijo confidencialmente-¿A caso crees que es casualidad que seas tu precisamente mi secretario?-. Hizo una breve pausa y prosiguió diciendo- Tu eras el último de la lista de más de 20 curriculums perfectamente cumplimentados, pero de todas las fotos que vi fue la tuya la que más me gustó, leí el curriculum y me dije "para mi".
Acto seguido te llamé y comenzaste a trabajar para mi como secretario personal hasta la fecha, pues ahora he de echar mano de un nuevo secretario...-.
-No entiendo nada, si me acabas de decir...- Protestaba él, viendo peligrar su trabajo.
-Víctor, tu labor para mi es demasiado importante para ser la de un simple secretario.
He decidido darte un despacho cerca del mío con tu propio secretario y que seamos socios en el negocio de Ágata ¿Cómo lo ves?-Le proponía finalmente su prometida.
-Cariño, ¿Hablas en serio?-Le inquiría él satisfecho, ante la perspectiva de un aumento en el cargo y sueldo por parte de ella.
Hizo una breve pausa tras lo cual le informó-Eres la mejor. Corro a avisar al actual dueño de Ágata y a tramitar mi nuevo cargo e inclusive dos nuevos secretarios competentes, uno para cada uno en mi última función de secretario-.
Ni 5 minutos después, sonaba el teléfono del elegante despacho de la socia mayoritaria Susana Gómez, la cual desde su puesto le lanzaba una mirada cómplice a su prometido, el cual se la devolvió con un guiño, tras lo cual se apresuró a descolgar el teléfono que sonaba por tercera vez anunciándose-¿Si? Soy Susana Gómez-.
-Buenos días señorita Gómez, me ha dicho su secretario que está usted interesada en comprar mi pueblo-Se explicaba quien parecía ser por la voz, un hombre rural de mediana edad.
-Si, así es. ¿Cuánto pide por él?- Quiso saber Susana curiosa.
-2200 €, si le parece bien-. Fue la honesta respuesta de Ramon que deseaba a pasos agigantados deshacerse de aquel lugar maldito a toda costa.
-Me parece perfecto en una hora nos vemos en la entrada del pueblo para cerrar el trato-Fue la respuesta de ella.
-Si no le importa, preferiría cerrarlo en su despacho y en cuanto a las leyendas que circulan sobre el pueblo, tenga cuidado-Le condicionaba Ramón temeroso.
-Como guste, en ese caso será mi socio quien en mi nombre cierre el trato con usted-Le aclaró Susana, tras colgar salió y le anunció a su prometido- Socio, en una hora llegará el señor Ramon Santana a recibir un cheque de nuestra parte por el módico precio de 2200€, por la propiedad de Ágata .
Le he dicho que te encargaras tu ya que yo estaré en casa haciendo las maletas-.
-Me parece bien-Asintió él entre risitas, viéndola con aquel brillo en los ojos e ilusión por partir a su nuevo destino.
Era ya de noche cuando llegaron a su destino cuando él la despertó con un dulce-Despierta dormilona que ya hemos llegado-.
Ella tras bostezar sutilmente le pidió-Aparca delante de esa villa de aire romántico ya que a partir de ahora esa será nuestro hogar-.
-Como tu mandes princesa-Respondió él encantado con la idea.
Aquella era su primera noche en Ágata, la cual prometía ser muy especial, pero Víctor debido a lo largo y lleno de emociones que había sido ese día para él cayó agotado en la cama y no tardó nada en quedarse dormido, mientras que Susana, incapaz de cerrar los ojos a la par que ávida de emociones fuertes, muy lentamente salió de la cama con sumo cuidado de no despertar a su amado, así como con una linterna para explorar cada rincón de la casa.
El primer lugar que visitó fue la cocina, donde vio de pie junto a la mesita de la cocina observándola, el espíritu de una dama blanca en cuyos ropajes se denotaba que tenía en su haber más de 5 siglos, aunque su aspecto era el de una mujer entrando ya en los cuarenta años, la cual al verla la saludó con un amable-Buenas noches querida-.
-Buenas noches- le dijo a su vez Susana tranquilamente siendo consciente de que estaba hablando con un espíritu y tras una pausa curiosa quiso saber- ¿Con quién tengo el honor de hablar?-..
-Soy la dama de las nieves, la causante de que hace 40 años hubiera aquella nevada en Ágata, pero fue necesario-Se presentaba y le explicaba la bella aparición.
-Necesario, ¿Para qué, para quién?-Le preguntaba Susana con más curiosidad si cabe.
-Para detener a las fuerzas del mal y librar a los habitantes de Ágata de que cayeran en su poder. Todo iba bien hasta tu llegada.
Hasta mis oídos, han llegado rumores de lo que quieres hacer aquí y eso solo servirá para llamar a las puertas del mal.
También conozco tu auténtica procedencia y se que tu no eres una simple mortal, de hecho tu tienes una doble personalidad que nadie más conoce, ni siquiera tu prometido ¿Por que?-Le narraba ampliamente la dama de las nieves a Susana.
-En realidad es todo más sencillo de lo que a priori parece, si yo dijera en el mundo en que he escogido vivir lo que soy me tomarían por loca y se reirían de mi provocándome y si lo demostrase aun sería peor porque entonces me encerrarían en un laboratorio y me utilizarían como una cobaya semi humana para crear otras especies como yo con fines bélicos.
En cuanto a lo que mi prometido se refiere, lo quiero pero no creo que pudiera asumir esa otra parte de mi personalidad-.Se explayaba ella con su triste realidad.
-Quizá, por lo que me cuentas no has escogido el lado correcto, quizá el lado salvaje era el más humano-Le sugirió la dama de las nieves amablemente.
-Quizá-Asintió Susana algo somnolienta, tras lo cual se despidió con la mano de su joven y nueva amiga para volver a la cama al lado de su amado.
Él, en ese momento abrió los ojos y cuando la vio llegar la abrazó fuertemente para que no se le volviera a escapar, en tanto ella se refugiaba en el calor de su pecho a la par que se le escapaba un fugaz y felino ronroneo, algo que le resultó a él muy gracioso y le hizo muy feliz.
Eran las 10:00 de la mañana cuando Susana se despertó sola y a su lado en la mesita de noche se encontró una carta de su amado la cual rezaba así:
Buenos días princesa, tu tenías razón por la mañana este bello pueblo no deja lugar a dudas de que parece sacado de un cuento de hadas.
Te he dejado preparado el desayuno en la mesa de la cocina, yo por mi parte he salido a dar una vuelta por este bello lugar mientras tu descansas.
Te quiere siempre:
VICTOR
Susana, al recordar de repente la conversación que tuvo la noche anterior con la dama de las nieves, asustada salió corriendo tal como estaba de la casa a Víctor y al no obtener respuesta de este, sin más premura a la velocidad del rayo se dirigió a las afueras de Ágata, desde donde se encontraba la villa hasta la colina de la montaña, allá donde se erguía la tenebrosa, vieja y desvencijada mansión a la cual no tardó ni media hora en llegar gracias a su velocidad animal.
-Víctor-Lo llamaba ella una vez más, asomando su cabeza hacia el interior de la grande y terrorífica mansión.
Cuando él salió, tenía un aspecto tan pálido y sombrío como nunca antes había tenido.
Susana al verlo tuvo una mala corazonada temiendo por él a la par que le inquiría- ¿Pero cariño que te ha pasado? Bueno vamos a casa y una vez allí me cuentas-.
Él, muy seco sin moverse de la puerta repuso cortante-Yo ya estoy en casa-.
-¿Como dices?-Quería saber Susana furiosa a la par que a pasos agigantados sus rasgos humanos se convertían en el de una bella pantera negra que lo miraba fijamente a los ojos.
Transcurridos unos minutos él fue consciente de lo que estaba pasando y así se lo hizo saber a la pantera negra mirándola a los ojos. Fue entonces cuando una vampiresa de 1´75cm larga melena pelirroja, ojos verdes de gata, largas y bien torneadas piernas y piel cetrina le aseguraba a Susana muy altanera y prepotente-Ya lo has oído querida, él ya está en casa-.
Desde fuera, la pantera negra le dio una patada a la puerta de la mansión haciendo de este modo que entraran a esta fuertes y varios rayos de sol que le dieron directamente a la vampiresa destruyéndola automáticamente ya que a ojos vista la insensata de Verónica ardía en llamas momento en el que fue liberado de su cautiverio Víctor.
-La mansión está apunto de derruirse ¿Qué hacemos?-Quiso saber él impactado.
-Móntate en mi lomo que a toda velocidad te llevo a casa-Le pidió dulcemente la pantera negra con voz humana.
Él, haciendo caso de lo que ella le pedía llegaron en pocos minutos a la villa donde ella delante de él volvió a tomar forma humana sin miedo a ser descubierta, tras lo cual le preguntó-¿Te esperabas algo así?-.
-Siempre lo he sabido-. Le confesaba él.
Ella asombrada le preguntó-¿Cómo?-
-Aunque tu no te des cuenta hay ciertos momentos como en la noche cuando duermes que te conviertes. Más de una vez te he pillado en plena transformación-Le narraba él.
Cabe decir que acto seguido desde la villa se oía como morían los seres de la noche malditos que vivían en la vieja y ruinosa mansión así como el gran estruendo que hizo esta al venirse abajo.
Víctor y Susana por siempre vivieron en aquella villa de corte romántico siendo felices los dos con la gente que se iba a vivir a su pueblo que no era de más de 1000 habitantes dejando los grandes negocios atrás, así como el gran bullicio de la ciudad.
FIN
ANA MARÍA GRANDE